Son dos de mis modelos preferidas, no son las más altas, ni las más guapas, ni las que tienen mayor reputación, ni siquiera las que caminan mejor en la pasarela o posan mejor ante la cámara. Sin embargo, a mí me gustan. ¿Por qué?
Por su alma hippie.
Por sus largas y despeinadas melenas.
Nada de planchas para el pelo.
El desenfado,
la naturalidad.
Dos mujeres que se alejan del aspecto de fragilidad que solemos asociar a la belleza femenina, con carácter.
Dos espíritus bohemios. Erin Wasson y Cara Delevigne.



