“Anda que no ha corrio ná”, como se diría en mi tierra, desde que le hicieron esta foto a Valentino.
Con decir que a primera vista pensé que era Curro Romero, aunque casi que lo prefiero así. Me imagino lo embarazoso que debe ser, tener una conversación one to one o face to face con el diseñador, yo no podría mirarle directamente a su cara de cera, gracias a las bondades de la cirugía.
Aquí vemos a Curro con el maestro Terremoto, “un monstruo” del cante, como dirían los flamencos, por sus patillas podrían trepar cangrejos.
¿Quíen no recuerda al gran Curro Jiménez? Ejemplo de valentía y arrojo. Macho ibérico por excelencia.
Reflexionando sobre la foto del pequeño gran Valentino, sí, a veces reflexiono, pensé en el cambio que había experimentado el espécimen masculino hispano. Recordé que el fin de semana pasado me monté en un autobús lleno de emos, me hizo gracia la reacción de los ancianos al entrar, se quedaban patidifusos al contemplar tanto colorido humano. Si esos ancianos pisaran Brick Lane en Londres, les daría un infarto.
Por lo visto, el emo se tapa un ojo para no ver la realidad de la vida, y no me extraña como está el patio.
Evo Morales ya se ha apuntado , ¿será por no ver la realidad de la vida, o la de su país?



















Jajj qué fuerte lo de que se tapan un ojo para no ver la vida... Pues Valentino era guapete a mí ese rollito aflamencao me encanta, ahora da un poco de grima con esa cara de muñeco. Besotes.