
Cuando el calor ronda la noche sevillana, me acuerdo de este drama, ambientado en un espacio cerrado, asfixiante; como aquí, de gotas de sudor que caldean aún más la piel, pies, manos, y demás huecos húmedos. Los árboles no se inmutan con la ausencia de viento, esperamos sólo que caiga la tarde para darnos tregua, pero el fuego no cede, la calzada despide incandescencia.

Los guiris se refrescan en las fuentes, saboreando lo desconocido, ellos se marchan, la canícula y yo permanecemos. Me debato en el crepúsculo, como Burton, convertida en iguana reflexiva, intentando hilar un post sobre Alta Costura otoño- invierno, sin embargo, me niego, no me pidan hablar de abrigos, la sola palabra me estremece.
Alejandro de Escaparate de Moda , ha sido tan amable de dedicarme un post, gracias.













Fantástico Ro, tu post, digo, que no estos dos mesesitos que les espera y que tendrán que soportar de cañitas y abanicos a partir de las 22.00.
Bstoss wapa!!