
Total, que tiene tal simbiosis con el mundo taurino que se creyó que iba a la goyesca de Ronda, imbuida por el espíritu de Antonio Ordónez, se colocó la madroñera, y la torera con borlones para lanzarse al ruedo. Sin embargo, su secretario, muy apurado le aguó la fiesta recordándole que el acto programado era una boda. La Infanta, resignada, se encaminó a su cita, añadiendo la tiara al atuendo, resultando ahora un poco eclético y recargado.
Sin embargo, el espíritu taurófilo no le abandonó, y cuando la novia apareció por el marco de la Iglesia, Elena se marcó un pase de pecho que ni El Niño De la Palma. La comitiva española, suspiró y dejó escapar un "olé" entrecortado. ¡Viva Ronda!
Posdata: Marichalar, por compasión, ven en su auxilio.













Que quieres q te diga, viendo tanto traje princesil y romanticismo a lo Walt Disney, me parece lo más de lo más ponerse el mundo por montera y ser la excéntrica de la ceremonia.
Además, como mínimo está guapa, pq Letizia, estaría elgante y sencilla, pero de lo más mustio...
Eso es personalidad y seguridad! Yo también me añado: -OLÉ!-.
Bss,
xx