
Yo cuando no puedo dormir, no cuento ovejas, cuento Olivias Palermo, Kates Bosworth, Alexas Chung...
El fenómeno icónico se ha extendido tanto, que ahora se divide en castas: tenemos las mencionadas celebrities, las teenage modeluquis, lo más de lo más del Instituto (customizan las zapatillas cual Barceló). Las amas de casa que acuden al mercadillo, a destripar el puesto y localizar el mejor retal, observadas por los ávidos ojos de las compañeras de yoga, reunidas en corro como las alegres comadres de Windsor.

Una figura muy curiosa es el bebé icono, todas las mamis babean por conseguir sus preciados patucos y pololos, y así poder emular a Marie Chantal Miller, y su coro de vástagos.
Así podría continuar, hasta acabar con mi valiosa colección de Bics. Sería interesante preguntarse por qué este fenómeno no se extiende a los modelos intelectuales. Nadie quiere imitar el Realismo Mágico de García Márquez, las metáforas de Quevedo, la facilidad para el idioma de Conrad, las preguntas existenciales de Hamlet o la sutil ironía de Oscar Wilde.¿Se nos estará iconizando el ce-ce-ce-re-bro? ¡Huy!, he tenido un lapsus icónico.













La verdad es que hay iconos por todas partes! Pero son internacionales... Aquí como bien has señalado, no más de dos... ¡no sé por qué nos fijamos tanto en lo que hay fuera!
Un besito