
Menos mal, que no se espera ninguna plaga de pandas. Sin embargo, el mal tiempo ha hecho estragos, el bambú se ha ido pudriendo con el agua, además, hay que vigilar con sumo cuidado que a nadie se le ocurra hacer una hoguera en los aledaños, y menos que ronde por allí un panda pirómano.

La moda también es caldo de cultivo para la experimentación, pero siempre con la premisa, de poder vender los productos asociados a la extravagancia de la pasarela.

El diseñador, y no me gustaría estar en su pellejo, debe conseguir un fino equilibrio entre la creatividad y la comercialidad.

Este modelo de Gaultier, con un sospechoso parecido a los McQueen, no me permitiría sentarme más de un minuto, pero seguramente la imagen captaría la atención de un comprador de perfume.

Vivir en esta casita de chocolate, sería para toda la vida, y sin más elección, puesto que son de Protección Oficial.













estos pisos son una idiotez muy gorda, politiqueo puro, los dueños tienen unos interiores oscuros y unas terrazas con bambu podrido